El objetivo de los videojuegos, como medio de ocio, siempre
ha sido el de entretener al usuario, desde sus inicios a nuestros días se ha
mantenido esta concepto, pero tanto en el contenido como en la apariencia estos
han evolucionado a pasos agigantados, avivados entre otras cosas por el rápido
desarrollo de diferentes tecnologías. Tanto han evolucionado los videojuegos,
que cada vez nos es más difícil relacionar los juegos pioneros con las grandes
superproducciones que se lanzan hoy día.

Hablamos en primer lugar del cambio que es más reconocible,
la revolución gráfica. Los juegos empezaron teniendo pocos elementos, poco
detalle e incluso solo algunos colores. Los conceptos en su mayoría que se tenían
eran su representación gráfica, bastante simple, pero algunos de estos con
tremendo poder de diversión e ingenio. Cuando se supera esta fase se pasó al
todo color y a la mejora paulatina de las animaciones y elementos en pantalla.
En este punto los contenidos empezaron a dividirse por temáticas, puzle,
deportivo, acción, plataformas, etc. Así pasó un amplio margen de tiempo, donde
compartieron el mismo nivel gráfico varias generaciones de consolas, que muchos
recuerdan como las más productivas en el mundo de los videojuegos, las de 8
bits y las de 16 bits. Llegando a un “límite” gráfico, se empezó una búsqueda
de amplitud de diversificación en las categorías, el estilo arcade estaba muy
marcado, debido entre otras cosas a la época dorada de las máquinas
recreativas, que apostaban por un estilo rápido, directo, tremendamente
adictivo y entretenido que hiciese que varias generaciones de jóvenes
asistiesen a los salones de juegos asiduamente. Aparte de la diversión
inmediata se buscó un control preciso, fácil de aprender y dominar, algo que
podía declinar claramente la balanza al a hora de que los usuarios eligiesen
uno u otro título. Los protagonistas de estos juegos empezaban a hacer algo más
que saltar y golpear, empezaron las combinaciones de botones, empezaba a
abrirse el abanico de acciones a realizar.

Después de encandilar a varias generaciones, los videojuegos
empiezan a hacerse un hueco importante en el negocio del ocio digital, las
empresas lo sabían y los juegos desarrollados empezaron a crecer como la
espuma. En medio de este éxito, se lanzan al mercado la generación de consolas
de 32 bits, que contendría dos de los cambios claves para la evolución de los
videojuegos tanto en aspecto como en contenido.
Asi pues, el desarrollo tecnológico llego a un punto tal que
obligo, a nivel de hardware de cada generación, en esta empezamos a toparnos
con las 3D, aunque todo era muy tosco, simple y escaso de polígonos, empezamos
a tener profundidad y amplitud en los escenarios, y nuestros personajes,
empezaban a parecerse a nosotros, contaban con volumen y sus movimientos eran
una copia (por entonces barata) de los nuestros.
Además, en este punto, también empezó a implantarse las
tarjetas de memoria para grabar nuestras partidas, si bien antes para acabar un
videojuego teníamos que empezar desde el principio y terminarlo, ahora podíamos
guardar nuestra posición en ellos para continuar más adelante, ¿consecuencia?,
juegos más amplios, duraderos y personalizables.

En la siguiente generación, la segunda para la consola de
Sony, el formato de almacenamiento ganó en espacio, dejando así de lado las
entregas en varios discos de un mismo juego que si se había dado en la anterior
generación. Por supuesto volvió a ganarse en gráficos, las 3D se
perfeccionaron, captura de movimiento, suavizado, cantidad de polígonos en
pantalla, etc.
Pero si algo aportó esta generación fue sin duda la introducción de Internet en
la consola. Se abría una nueva puerta de posibilidades, aparte de usar nuestra
consola como navegador de Internet, se empezaba a implementar los servidores
dedicados al juego online, que nos daba la posibilidad de jugar con gente de todo
el mundo a través de la red.

En la siguiente generación, la actual, este aporte pasó a
ser la primera opción jugable para muchos y una importante arma para que las
compañías consigan ganar la guerra de consolas (Sony, Microsoft y Nintendo).
Con la nueva generación llegaron los mandos inalámbricos, ya no tendríamos que
preocuparnos de que se nos enredara el cable, o no llegase a donde
estuviéramos.
Pero si hubo un aporte notable aparte de la introducción del
juego online en todos los títulos, es sin duda la llegada de la imagen en HD
(alta definición), impulsada sobre todo por la nueva generación de televisiones
que daban la posibilidad de conseguir dicha calidad, así como del nuevo conector
de imagen de alta definición conocido como HDMI. Nuestros juegos,
independientemente de su más que notable mejora gráfica se mostraban con una
nitidez nunca vista, que cautivaba tanto a nuevos como a antiguos jugadores.
Como juegos más idóneos para potenciar el apartado online, como el gráfico, se
pusieron a la cabeza de la generación los FPS (juegos en primera persona), que
a día de hoy sigue siendo el género más numeroso y habitual de la nueva
generación.
Y sin duda, la tecnología avanza y por ende las mejoras
logradas hasta ahora, serán cosas que seguirán pasando a segundo plano, pues
todo seguiro evolucioando. ¿Los gráficos llegaran a retratar la realidad misma?, solo el
tiempo lo dira.