sábado, 14 de noviembre de 2015

Stanley El valiente

Viendo cortometrajes por YouTube, para inspirarme y tener nuevas ideas de un corto que estoy haciendo, encontré este corto titulado Steadfast Stanley un corto dirigido por John Cody Kim, graduado de Calarts Character Animation. Me gusto mucho la simplicidad y el mensaje que transmite. Su inspiración se baso en 2 puntos. El primero fue mostrar el sentimiento de un perro al perder a su amo, y el segundo el de cómo un compañero canino puede ayudar a superar la tristeza o depresión frente a los problemas. El recorrido en el que se aventura Stanley para buscar a su amo, a través del una ciudad destruida a causa de un apocalipsis zombie, es la trama en la que gira esta historia.

Es un cortometraje realizado a través de una linealidad que nos muestra desde un inicio una casa victima de una apresurada desocupación por parte de sus habitantes. Stanley, el personaje principal de la historia, y el niño, que seria su amo, lo abrasa fuerte mientras su madre corre de un lado a otro desesperada, recogiendo cosas que puedan llevarse con ellos. Se apresura a coger al niño, quien suelta a Stanley pero deja caer su zapatilla que brilla de un verde intenso cuando golpea el suelo. En ese entonces Stanley no entiende que pasa, hasta que escucha el motor del auto de la madre que lo alerta de la partida de su amo y corre con la zapatilla del niño en el hocico tratando de seguir al auto color verde que se dirige a la ciudad. Es ahí donde se ven y oyen helicópteros alejándose de la ciudad.



Cuando por fin Stanley llega a la ciudad, comienza a recorrer un callejón, oscuro, sucio y con algunos folletos de “Peligro Biológico” desperdigados por el suelo. Ve la silueta de una persona, así que se acerca para pedirle ayuda. Y se da con la sorpresa de ser una victima de este apocalipsis zombie. Un hombre con ojos y dientes amarillentos, vestido de cartero y con buzón en la mano. Stanley corre he intenta esconderse bajo un contenedor de basura, pero no entra. El zombie simplemente lo ignora, pasa de largo. Aprovechando la oportunidad Stanley corre, pero se da cuenta del caos en el cual esta envuelto la ciudad. Sirenas de policías, explosiones, vidrios que se rompen en las casas, bengalas rojas que se alzan sobre un cielo verdoso cubierto por nubes negras.


Stanley escapa de todo eso momentáneamente, corre a través de una calle vacía y pasa frente a un letrero de la tienda Mart 4 pet. Camina un poco mas y llega al estacionamiento de la tienda, donde finalmente encuentra el carro color verde de la madre de su amo. Se acerca a este, y esta todo destruido, huellas de manos ensangrentadas están por toda la carrocería. Ve que adentro esta todavía su madre, pero ya no esta el niño. Stanley al pensar que había perdido a su amo, deja caer la zapatilla y esta brilla nuevamente frente a el. Ahí se da cuenta que hay un rastro de huellas de una zapatilla y un pie descalzo que se dirigen hacia el supermercado. Stanley recoge la zapatilla pero pisa, sin darse cuenta, las llaves del auto que estaban tiradas en el suelo. Comienza a sonar la alarma de auto y el caos se vuelve a desatar. Cientos de zombies comienzan a salir de sus escondites y acorralan a Stanley, quien se sube arriba del carro para que no lo alcancen. Ve a lo lejos la entrada del supermercado. Los zombies comienzan a empujar el carro y Stanley salta sobre la cabeza de estos para intentar escapar. Finalmente cae lejos del grupo de zombies y ve un ducto que sube hacia una plataforma elevada. Entra y finalmente logra escapar colándose por una ventana elevada hacia el interior de la tienda.


Ahí dentro, a lo lejos, ve una luz verde, intensa, que brilla al igual que la zapatilla que trae consigo, se acerca corriendo pues reconoce la voz que le grita a los lejos: –Stanley!- le grita su amo. Ambos se abrazan y Stanley le entrega la zapatilla al niño. Las puertas y ventanas, cubiertas por tablones de madera, comienzan a romperse, aparecen brazos intentando destruir lo último que queda de cobertura entre ello y el niño con su perro. Ambos se miran, el niño se coloca nuevamente su zapatilla, se coloca una mochila y un protector en la cabeza, al igual que lo hace con Stanley. Finalmente ambos corren escapando de la tiendan en busca de supervivientes.


Es un cortometraje que nos muestra desde un inicio un mundo con una atmosfera oscura, de constante suspenso, pero sin quitarle el lado lúdico que transmite el estilo que trabaja Cody Kim. En algunos momentos se siente la desesperación que la ciudad vive tras con el caos que atraviesa y donde se ve envuelto nuestro personaje Stanley. Es sin duda un corto bien desarrollado y entretenido además. Simple en historia, pero con un gran mensaje.

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